Hoy la oficina parecía la jungla. Entre ayer por la tarde y hoy an pasado a un buen porcentaje de la plantilla por machete. Rambo, al lado del gerente, era una maricona nenaza. Y es posible que mañana la guerra continúe.

Ya no es por los despidos o por las no renovaciones de becas. Es por las formas, por las supuestas razones, porque intentan justificar lo que no es justificable. Porque están echando a gente que vale, pero a ninguno de los que sólo valen para hacer la pelota.

Al mal tiempo, buena cara, o eso dicen. Pero ojalá fuera cierto aquello de que lo que se recoge se siembra. Porque, entonces, me sé de uno o dos que iban a recibir exactamente lo que se merecen.

En fin. Tengo ganas de organizar mi propia masacre. Clic en la imagen para contribuir a la causa.